
El último domingo, 25 de marzo, fue lanzada en todas las Parroquias de la Arquidiócesis de Río, la Campaña del Voluntariado. Y fue pensando en cómo dar ejemplo de la importancia del voluntario para la Jornada que publicamos una entrevista con Giselle Azevedo, del equipo de voluntarios de la JMJ Rio2013.
Misionera de la Comunidad Católica Shalom, ella tuvo el honor de estar representando a los jóvenes brasileños en la Jornada de 2011 en Madrid y de dar un discurso ante el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI. Giselle les hace una invitación especial a ustedes, jóvenes de Brasil y de Río de Janeiro para que sean voluntarios en la JMJ RIO2013.
JMJ - ¿Cómo fue que conociste la JMJ?
Giselle - Conocí la Jornada el año 2000. Un gran evento de promoción de la Jornada Mundial de la Juventud se realizó en mi ciudad y me pareció muy interesante que el Santo Padre quisiera proporcionar ese gran encuentro con la juventud de todo el mundo. Tuve muchas ganas de participar. Desde ahí pasaron dos Jornadas - 2000 en Italia y 2002 en Toronto - y la Comunidad Católica Shalom, a la cual pertenezco, me hizo un regalo, enviándome a Colonia, Alemania, en 2005. Fui enviada para organizar las presentaciones artísticas de la Comunidad durante la JMJ. Estando allá, tuve la oportunidad de encontrarme con este gran evento que reúne a jóvenes de todo el mundo en la misma fe.
JMJ - Y el voluntariado, ¿cómo surgió el deseo de servir?
Giselle - Estando en Colonia, quedé sorprendida, no solamente con los jóvenes que participaban, sino también con aquéllos que donaban sus vidas allí, que estaban sirviendo con tanta alegría, fue algo que me tocó muy profundamente. De ahi, el año 2010, la Comunidad quiso dar a la Iglesia a uno de sus jóvenes para construir la Jornada en Madrid e indicó mi nombre para ser voluntaria. Para mí fue motivo de mucha felicidad esta elección. Viví en Madrid por cuatro meses y trabajé en el Departamento de Cultura. Una experiencia maravillosa de Iglesia, de estar allí ayudando en la evangelización de los jóvenes.
JMJ - ¿Cuáles son las alegrías y los desafíos más grandes al ser voluntaria?
Giselle - La alegría más grande es el hecho de estar en misión, estar a servicio de la Iglesia y a favor de la evangelización de los jóvenes, favorecer el encuentro más increíble de la vida de una persona, que es el encuentro personal con Cristo. ¡Formar parte de ese sueño de Dios es un privilegio inmenso! ¡Y el desafío está al partir al final de la JMJ! Si bien que para mí no fue un final completo, ya que al terminar la JMJ de Madrid, tuve una semana de receso para adaptarme a mi nueva vida, aquí en Río de Janeiro y en seguida comencé a trabajar para la JMJ Río2013.
JMJ - ¿Cómo fue la emoción de estar con el Papa ya en la ceremonia de recepción y después hacer un discurso para él?
Giselle - Las dos invitaciones fueron sorprendentes, no las esperaba y tengo toda la tranquilidad para decir que no fue mérito mío. Fue, realmente, ¡la gracia de Dios! Creo que Dios quiso hacer un regalo, no solamente para mí, sino, también, para nuestra arquidiócesis, para nuestro país. Yo estaba representando a los jóvenes de todo el mundo, no solamente de Brasil, sino también a los 30.000 jóvenes que estuvieron en Madrid como voluntarios. Desde el principio, en la llegada del Santo Padre fueron elegidos cuarenta jóvenes de todo el mundo para recibirlo. Fui llamada para representar a Brasil. Era para ser algo muy sencillo, pero en el primer acto del Papa en la JMJ de Madrid, él nos sorprendió, rompiendo el protocolo. Él se detuvo y nos quiso saludar, saber nuestros nombres y de donde veníamos, además de darnos una bendición particular. ¡Fue una experiencia maravillosa! Él me dijo algo, pero confieso que estaba tan maravillada, que no recuerdo que fue. Pero su mirada me dijo todo: me sentí profundamente amada en ese momento. Y esto fue muy importante para que me preparase para el discurso ante el Santo Padre.
Con relación al discurso, un mes antes de la JMJ me preguntaron que le diría al Papa en tres minutos, si tuviese la oportunidad de hacerlo. Entonces dije lo que sentía en mi corazón: hablé de mi alegría de ser voluntaria, que mi vida no tenía sentido fuera de la Iglesia, que quería donar toda mi vida buscando la evangelización de los jóvenes, hablé sobre cuanto amaba al Santo Padre, etc. Pocos días después supe que había sido, de hecho, elegida para hacer un discurso para el Papa. Pasé unos días sin creer y sin contárselo a nadie, hasta que vi mi nombre en el programa... El día del discurso, yo estaba muy tranquila. Dios me concedió una gracia. Podría haber leído mi discurso, pero no conseguí sacar mis ojos del Santo Padre. ¡Delante de mí estaba un hombre tan sencillo, tan sereno, tan lleno de la presencia de Dios, con una mirada tan amorosa, tan paternal y tan lleno de esperanza! Dije todo cuanto sentía en mi corazón, hablé con mucha tranquilidad, queriendo que él entendiese cada palabra, por eso hablé despacio, con calma. Quería que aquellas palabras cayesen en su corazón, como un regalo en nombre de la juventud: una juventud que ama a Cristo, que se compromete con la Iglesia. Sin lugar a dudas, ¡el momento más feliz de mi vida! Siempre digo que parece que esperé 28 años de mi vida para vivir un momento tan especial. Después de esos tres minutos, él extendió sus brazos y yo tuve la oportunidad de acercármele, me coloqué a sus pies, de rodillas, y le dije que podía contar conmigo, con mis oraciones y con mi ardor misionero, pero no solamente conmigo, sino también con toda la Comunidad Shalom, a la cual pertenezco. Le dije también, que mi vida no tendría sentido sino fuera ofrecida al amor de Dios, a la Iglesia y a las personas. El Santo Padre me respondió diciendo que se alegraba mucho con mi vida y que rezaría por mí, confiándome a Nuestra Señora Aparecida.
JMJ - Y ahora estás coordinando a los voluntarios... ¿Cómo se dio el llamado para esta misión?
Giselle - Creo que mi misión más grande es la de testificar la alegría de ser voluntaria, de estar sirviendo a la Iglesia, motivando también a los demás a que vivan esta misma gracia. Trabajo en profunda unidad con el director de mi sector, el Padre Ramón Nascimento. Aparte de asesorarlo en el ejercicio de su función, me fue conferida la responsabilidad de seleccionar y asignar a los voluntarios en los diferentes sectores y trabajos de la JMJ. Le pido siempre al Espíritu Santo que me conduzca en esta misión.
JMJ - ¿Cuál es el mensaje o la invitación que les haces a los jóvenes para que se unan en este servicio?
Giselle - Yo te invito a que te conviertas en un voluntario, ya que es algo que te cambia la vida: por el servicio a Dios, por el servicio al otro, por el servicio a la Iglesia. Es una oportunidad única. Aunque la Jornada tenga una configuración propia (catequesis, actos centrales...), obtiene la cara de la ciudad que la acoge, del pueblo que la prepara. Entonces, aquí en Brasil, animo a todos los brasileños y, en especial, a los cariocas, a los jóvenes y a los adultos de nuestra Arquidiócesis a que construyamos, juntos, esta Jornada. Ella depende del SÍ de cada uno. Será una experiencia maravillosa, ¡la jornada es un gran regalo! ¡Es un gran don!
Entrevista realizada por: Renata Rodrigues y por Bruna Jacob
Traducción al español realizada por: María Cristina Terceros
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